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100 HUMANOS 100 HISTORIAS
OBRAS DE GRÁN FORMATO

EL CANDIDATO
(LA MÁSCARA DEL MESÍAS). La narrativa de esta obra denuncia que la buena educación es la última de las prioridades en la agenda política. Como docente, el artista plasma su frustración ante un sistema que prefiere ciudadanos que no comprenden la realidad, facilitando así la manipulación de la información. El cuadro grita contra la imbecilidad humana de elegir basándose en pasiones viscerales, mientras los planes concretos de evolución social son ignorados.
Este cuadro es la precuela necesaria del siguiente cuadro titulado "Los Reyezuelos de Turno". “El Candidato" muestra el proceso de seducción al elector, mientras que “Los Reyezuelos de turno" muestra el resultado final del poder absoluto sin razón.
Este cuadro es la precuela necesaria del siguiente cuadro titulado "Los Reyezuelos de Turno". “El Candidato" muestra el proceso de seducción al elector, mientras que “Los Reyezuelos de turno" muestra el resultado final del poder absoluto sin razón.

LOS REYEZUELOS DE TURNO.
(La Corona de la Incoherencia y El Mito del Poder Personal) . Esta obra nos presenta una radiografía visual de un fenómeno con rasgos y comportamientos heredados de antepasados remotos que reaparecen en individuos modernos como una herencia ancestral y arcaica: el gobernante que, embriagado por el populismo, muda su cargo de servicio a una monarquía de intereses personales. La obra no señala a un partido o a una ideología, sino a la imbecilidad humana que permite que el ego de un individuo se anteponga al bienestar de toda una sociedad.
Como artista (PHD en Artes plásticas) y observador de la historia del pensamiento, Uribe Moya se apropia de la simbología del poder —la corona y la autoridad— para cuestionar su vigencia en la realidad contemporánea. Aquí, la pintura se convierte en un instrumento de denuncia contra la ignorancia y la maldad que se alimentan de la ambición desmedida. Recordando que su obra no es política, es humanística, es una reflexión filosófica.
Como artista (PHD en Artes plásticas) y observador de la historia del pensamiento, Uribe Moya se apropia de la simbología del poder —la corona y la autoridad— para cuestionar su vigencia en la realidad contemporánea. Aquí, la pintura se convierte en un instrumento de denuncia contra la ignorancia y la maldad que se alimentan de la ambición desmedida. Recordando que su obra no es política, es humanística, es una reflexión filosófica.

Título: ¿INTELIGENCIA ARTIFICIAL?
EL ESPEJO DIGITAL DE LA CONDICIÓN HUMANA.
El título de esta obra no es una afirmación, es una pregunta vital. Ricardo Uribe Moya, desde su posición como Doctor en Bellas Artes y observador de la evolución social, utiliza este lienzo para plasmar la gran incógnita del siglo XXI. El signo de interrogación es el protagonista silencioso: nos interpela sobre si esta nueva frontera tecnológica será el motor de nuestra evolución o el acelerador de nuestras incoherencias.
Fiel a los postulados del movimiento Anti-imbecilista, el artista advierte que la IA es una herramienta de poder. En manos de la razón y el amor, puede realizar actos maravillosos que agilicen los propósitos más nobles de la vida. Sin embargo, la narrativa advierte sobre el riesgo de que la imbecilidad humana —esa capacidad de usar el ingenio para la violencia o el control egoísta— convierta este instrumento en un arma terrible.
El título de esta obra no es una afirmación, es una pregunta vital. Ricardo Uribe Moya, desde su posición como Doctor en Bellas Artes y observador de la evolución social, utiliza este lienzo para plasmar la gran incógnita del siglo XXI. El signo de interrogación es el protagonista silencioso: nos interpela sobre si esta nueva frontera tecnológica será el motor de nuestra evolución o el acelerador de nuestras incoherencias.
Fiel a los postulados del movimiento Anti-imbecilista, el artista advierte que la IA es una herramienta de poder. En manos de la razón y el amor, puede realizar actos maravillosos que agilicen los propósitos más nobles de la vida. Sin embargo, la narrativa advierte sobre el riesgo de que la imbecilidad humana —esa capacidad de usar el ingenio para la violencia o el control egoísta— convierta este instrumento en un arma terrible.

EL PROFE UNIVERSITARIO.
LA CÁTEDRA DEL SILENCIO. LA AGONÍA DEL MAESTRO ENTE EL MERCADO DEL TÍTULO. Tras tres décadas formando profesionales de alta calidad EN 11 UNIVERSIDADES Y 10 PAÍSES, el artista Ricardo Uribe Moya —PHD en Bellas Artes y catedrático veterano— se enfrenta a un lienzo que es, a la vez, una despedida y una denuncia. Este cuadro captura el doloroso instante en que la vocación choca contra un muro de mediocridad impuesta. No es solo la historia de un retiro, es el exorcismo de la frustración de un maestro que se niega a ser cómplice de un sistema que ha sustituido el conocimiento por la estadística.
La obra plasma crudamente la realidad de las aulas modernas, donde el nivel educativo ha caído a profundidades "sorprendentes". La narrativa visual denuncia una inversión de valores: estudiantes que exigen derechos sin reconocer obligaciones, que buscan la máxima nota con el mínimo esfuerzo y que se sumergen en una "ignorancia programada".
La obra plasma crudamente la realidad de las aulas modernas, donde el nivel educativo ha caído a profundidades "sorprendentes". La narrativa visual denuncia una inversión de valores: estudiantes que exigen derechos sin reconocer obligaciones, que buscan la máxima nota con el mínimo esfuerzo y que se sumergen en una "ignorancia programada".

El Éxito de la Ausencia. La Carrera hacia la Nada
La Carrera hacia la Nada. En esta obra, Uribe De Moya captura una de las incoherencias más dolorosas de la modernidad: la competencia feroz de las parejas por acumular bienes materiales bajo el disfraz del "éxito". En un sistema que prioriza el tener sobre el ser, los padres se convierten en rivales productivos, descuidando el tejido emocional de su hogar. La presencia de un hijo único —fenómeno creciente en nuestra sociedad— agrava la tragedia: el niño se convierte en un satélite solitario en un universo de ambiciones adultas.
La narrativa visual denuncia el abandono afectivo sustituido por la tecnología. Los padres, urgidos por atender "sus asuntos", entregan a sus hijos a la frialdad de las pantallas. El cuadro refleja cómo el tiempo de calidad ha sido canjeado por juegos que entretienen pero no educan, creando un abismo de soledad en medio de la vida dedicada a lo material
La narrativa visual denuncia el abandono afectivo sustituido por la tecnología. Los padres, urgidos por atender "sus asuntos", entregan a sus hijos a la frialdad de las pantallas. El cuadro refleja cómo el tiempo de calidad ha sido canjeado por juegos que entretienen pero no educan, creando un abismo de soledad en medio de la vida dedicada a lo material

El Guardián del Mañana
La Mirada de la Razón.
Esta obra de gran formato, perteneciente a la serie cumbre “100 Humanos, Cien Historias”, constituye el manifiesto visual de Uribe de Moya tras 40 años de trayectoria y una distinguida carrera doctoral. El cuadro funciona como una bitácora de la conciencia humana, capturando el rostro de una especie que se debate entre la inercia de su propia imbecilidad y la urgencia de un pensamiento racional que la salve.
Fiel a los postulados del movimiento Anti-imbecilista, la narrativa de esta pieza es un ejercicio de denuncia cruda y explícita contra la incoherencia social, pero bañada por esa "semilla de esperanza" que solo el arte con propósito puede sembrar. En sus trazos se percibe la crítica al sistema que busca convertir al humano en una pieza de engranaje, proponiendo en su lugar el renacimiento de un librepensador autónomo que no se deja encasillar por paradigmas mediocres.
Esta obra de gran formato, perteneciente a la serie cumbre “100 Humanos, Cien Historias”, constituye el manifiesto visual de Uribe de Moya tras 40 años de trayectoria y una distinguida carrera doctoral. El cuadro funciona como una bitácora de la conciencia humana, capturando el rostro de una especie que se debate entre la inercia de su propia imbecilidad y la urgencia de un pensamiento racional que la salve.
Fiel a los postulados del movimiento Anti-imbecilista, la narrativa de esta pieza es un ejercicio de denuncia cruda y explícita contra la incoherencia social, pero bañada por esa "semilla de esperanza" que solo el arte con propósito puede sembrar. En sus trazos se percibe la crítica al sistema que busca convertir al humano en una pieza de engranaje, proponiendo en su lugar el renacimiento de un librepensador autónomo que no se deja encasillar por paradigmas mediocres.








SEMILLAS DE PENSAMIENTO:
El origen manual (Collages)













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